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Como tener un buen sueño

Los factores dietéticos y lo que nos predispone para dormir bien y tener un sueño reparador naturalmente.

Hay un vínculo entre el sueño y la comida.

Existen un montón de refranes sobre comer, beber, dormir…y su relación con la salud. El sueño es una fase de reparación y limpieza.

La Medicina China indica que entre la una y las tres de la mañana, el hígado concentra la energía para limpiar el cuerpo y ponerlo a punto para el día siguiente. Esto explica porqué cuando se ha bebido demasiado alcohol o se ha hecho una cena demasiado abundante puede darse insomnio o un sueño muy pesado en ese intervalo de tiempo.Ya que el hígado es la “fábrica química” del cuerpo y es el órgano que participa en la eliminación y metabolización de los alimentos, especialmente del alcohol.Así que cuando usted bebe demasiado alcohol y cena abundantemente la víspera, el hígado está sobrecargado en su trabajo de metabolización, debido al exceso de alimentos ingeridos. Su ciclo se altera y esto causa un “sueño pesado”.

Cuando dormimos es cuando limpiamos el organismo y el hígado elimina los excesos.

Para mantener la salud es necesario que la cena sea LIGERA y así tendremos un sueño reparador. Como el sueño es una fase de bajo consumo de energía, la cena debería ser poco calórica.Por lo que recomiendo, un desayuno de “rey o reina”, una comida de “príncipe o princesa” y cenas de “pobre”, en términos calóricos y en cantidad de alimentos ingeridos.

Qué comer para dormir bien.

Sería conveniente evitar, después de las 18 horas, los estimulantes como el café, el té e, íncluso, el chocolate.

También, limitar considerablemente los alimentos industriales que contengan demasiados aditivos, colorantes y perturbadores endocrinos. Como el Bisfenol A o los Glutamatos. Una dieta basada en comida rápida, pizzas (no caseras), platos preparados industrialmente, patatas fritas, bollería industrial… no favorecen el sueño.

Sería conveniente limitar el consumo de azúcar blanco, que aporta “calorías vacías” (sin vitaminas, almidones, ni minerales…), que provoca, entre otras cosas, hiperexcitabilidad y tiene un poder adictivo comparable al de la nicotina, el alcohol, el café e, íncluso, LA COCAÍNA, favoreciendo la subida de la glucosamina en sangre, perturbando el sueño.

Hay que evitar la ingesta de alcohol excesiva en la cena; se recomienda no más de tres vasos para los hombres y no más de dos en las mujeres.

Otros factores extremadamente importantes para promover el sueño reparador:

Desde hace una veintena de años, vivimos inmersos en una “sopa electromagnética” que comenzó con la invención del “hada electricidad” y que se ha agravado por la propagación de las ondas de radio y televisión y recientemente por las ondas wi-fi.

Considero nuestros teléfonos móviles como verdaderos microondas. Por esta razón aconsejo utilizar auriculares para llamar, ya que la oreja se encuentra demasiado cerca del lóbulo temporal del cerebro.

Por la noche le aconsejo que desconecte todos los APARATOS eléctricos. En su mesilla, mejor, utilizar un despertador con pilas. Evite la presencia del teléfono móvil en la habitación. Elimine la televisión y cualquier fuente de contaminación electromagnética.

Evidentemente coloque el módem lo más alejado posible del dormitorio ya que genera ondas wi-fi.

También es necesario para promover un sueño reparador, airear todos los días la habitación y renovar los electrones negativos.

Todas estas ondas electromagnéticas promueven una “electrización positiva” es decir, una falta de electrones negativos, causando fatiga y falta de sueño.

¿Qué es lo que nos predispone para dormir bien y tener un sueño reparador?

1/ Es muy importante una sana alimentación.

Todos los días deberíamos consumir verduras y frutas y cocinar nosotros mismos. Consumir más de tres veces por semana nueces y pescados grasos como las sardinas, la caballa, los arenques…sin olvidar, también, tres veces por semana las leguminosas (lentejas, alubias, garbanzos…). Utilizar Un buen aceite de oliva y de colza de primera presión fría. Hay que consumir con moderación carne roja y productos lácteos, es decir, menos de tres o dos veces por semana.

2/ Moverse regularmente, caminar, tomar aire fresco, oxigenarse.

Ya que una actividad física regular, 20 minutos al día por lo menos, permite, aumentando la tensión muscular, soltar toda la tensión nerviosa. Reducir esta tensión nerviosa, facilita el inicio del sueño y evita los despertares nocturnos.Un cerebro bien lubricado por aceites prensados ​​en frío y los pescados grasos oméga-3 y un cerebro bien oxigenado por la actividad física regular, es un cerebro que se duerme fácilmente y que se despierta, también,con facilidad.


3/ Hay que relativizar las preocupaciones.

Todos tenemos problemas. Cada época de la vida tiene sus problemas. Hay que ser positivo y ver la vida desde el mejor ángulo. Es mejor ver la botella medio llena, que medio vacía. Ver la vida de color rosa, y no de color gris.

¿Qué hacer cuando nos sentimos abrumados por las preocupaciones? Y son, precisamente, estas inquietudes las que nos impiden conciliar el sueño y nos despiertan en mitad de la noche, no dejándonos volver a dormir. No deberíamos guardarnos para nosotros mismos toda nuestra angustia. Deberíamos compartir nuestro malestar con alguien que nos comprenda y sepa escucharnos.Si somos creyentes tenemos la suerte de poder encomendar nuestras preocupaciones a Dios, Los Angeles, Los Santos, a los familiares fallecidos (pero que siguen vivos, en realidad) y que pueden enviarnos grandes bendiciones que nos ayudaran con nuestros problemas. Un crecimiento espiritual que promueva el Bien Común.

El hombre no es una yuxtaposición, unión de órganos, es una “maravilla” que cuenta con tres estados relacionados los unos con los otros: cuerpo, alma y espíritu. La serenidad solo se encuentra en la armonía entre estos tres componentes. La esencia del hombre es espiritual. Todos los seres humanos, incluso los agnósticos y los ateos, tienen en ellos una pequeña llama de esencia divina, que sólo pide ser encendida. El propósito de la vida es hacer crecer nuestra llama divina hasta la muerte, que es meramente un paso hacia la vida eterna con Dios. Muchas de las crisis que tenemos en la vida, son debidas a crisis existenciales y espirituales que hay que saber reconocer para aceptarlas y,de este modo,poder crecer espiritualmente. Esto, por supuesto,no es garantía de un sueño reparador, eficaz, pero permite tener una serenidad, que nos ofrecerá las mejores oportunidades para promover un buen descanso.

4/ Es necesario conocer los ciclos del sueño.

El sueño está dividido en varias etapas o ciclos. Cada ciclo está compuesto de varias fases de 20 minutos cada una. La primera es el sueño ligero y la última el sueño Rem. 

La Primera fase de 20 minutos, es un sueño ligero donde puedes despertarte fácilmente.Es el tiempo suficiente para una siesta reparadora.De hecho para que la siesta sea eficaz, no hay ,que dormir demasiado tiempo. Veinte minutos son suficientes para recuperar el tono y descansar el cerebro..

Durante la noche, si conseguimos un buen sueño, este, cada vez será más profundo, hasta llegar a la última fase, que es el sueño Rem. Este sueño se llama Rem,o sueño de movimientos oculares rapidos (MOR; REM, en francés), también conoocido como sueño paradójico, porque se da una paradoja entre los numerosos movimientos corporales de los ojos y la fase de descanso máxima del cerebro, correspondiendo à la fase de sueño.

No hay que despertarse durante esta fase, ya que sería como recibir un golpe en la cabeza.

Para esto es necesario conocer la duración del ciclo de sueño de cada uno.

Como conocer nuestra duración del ciclo de sueño:

Es muy sencillo: simplemente hay que darse cuenta en qué momento de la noche se sienten los primeros sintomas de fatiga, picor de ojos, bostezos y ganas de ir a dormir.

Puede que no vayas a dormir porque es muy temprano.

Se anota la hora exacta y se vuelve a anotar el momento en que recomienzan estos mismos sintomas.
El intervalo entre estos dos momentos y la duración de su ciclo, que normalmente es de una 1h 30 a 1 h 45. 

Por lo tanto, hay que dormir un número N (más de 10 minutos) de los ciclos de sueño para poder despertarse al comienzo del ciclo, durante el sueño ligero.

Por ejemplo, si su ciclo de sueño es de 1 h 30, debe dormir un número N x 1 h 30 para poder despertar fácilmente, es decir 4 h 30, 6 h, 7 h 30 o 9 h.

De esta manera, si se acuesta a medianoche, tiene que poner su despertador a las 06:10, si quiere dormir seis horas, a las 07:40 si quiere dormir 07h30, y así se despertará al principio del ciclo del sueño ligero.

Su despertar será fácil y tendrá mucha menos sensación de fatiga durante el día.

En cambio, no debería poner el despertador a las 5 h 45 o 7 h 20, ya que le sorprenderá , entonces, en sueño Rem, es decir, en pleno sueño y esto será como un “Electroshok” que perturbará, brutalmente, el descanso compensatorio del cerebro y le dará una sensación de cansancio durante todo el día.

¡Es tan importante saber esto, como contar¡

Y desgraciadamente, esto no lo aprendemos en la escuela, de hecho, casi nunca.

Dr Pascal Trotta

Fueros 3, Donostia

943 059 203